“Tenemos copias” es solo el principio
Una buena política responde qué se copia, con qué frecuencia, dónde, durante cuánto tiempo y quién puede restaurar. Sin esas respuestas, la palabra backup puede generar más confianza de la que merece el proceso.
La frecuencia depende del ritmo de los datos
Una web corporativa casi estática no tiene las mismas necesidades que una tienda que recibe pedidos todo el día. El calendario debe relacionarse con cuántos datos recientes puede permitirse perder el negocio.
Restaurar es la prueba final
Las copias deben estar suficientemente separadas del sistema principal y la restauración debe conocerse antes de una emergencia. El objetivo no es acumular archivos, sino recuperar un servicio operativo.