La resiliencia no depende de un único sistema
A lo largo de un año pueden producirse fallos en redes, plataformas cloud, DNS, suministro eléctrico o conexiones físicas. El impacto varía, pero ninguna infraestructura debe considerarse completamente infalible.
Múltiples rutas, backups independientes, monitorización y un plan claro de recuperación reducen el impacto cuando algo falla. La resiliencia consiste menos en prometer que nunca habrá interrupciones y más en diseñar sistemas capaces de recuperarse.